Old pampa nu metal

Por José Tévez

Conocí a César Rivero minutos antes de haber salido de mear de su baño. Había estirado tanto la cadena del inodoro que casi inunde el mítico lugar. El ensayo estaba por comenzar. Eran cerca de las 21hs, y César apareció con una remera negra de la banda local, Sangre de Raíz, y una gorra del mismo color que equiparaba la totalidad de su robusto cráneo. Corpulento y de mentón grande, poseía un aire que remitía al joven Fred Durst, en su versión sudamericano, el de las pampas. César, tenía una presencia seria y de pocas palabras, imagen que fue diluyéndose con el correr de la noche. El lugar se encontraba en un patio trasero de una casa ubicada en la calle Berutti en la ciudad de Santa Rosa, un estudio acondicionado con placas acústicas caseras, y en la puerta un inmenso colchón para que no se escape ese sonido inquieto, áspero y duro, por la plenitud de la noche.

Sobre una pared blanca, observé un cartel que decía: “under”. Comprendí que under era el nombre de ese pequeño universo en donde César Rivero ensaya semanalmente junto a Equilibrio (actual banda junto a Group), después del último corte de pelo que realiza en su peluquería: trabajo (entre tantos otros) que hace actualmente desde que es adolescente.
La música lo había sacado de muchos momentos oscuros en la vida. La muerte del baterista de una de sus primeras bandas allá por 2001, el angosto pozo del sin sentido y otro poco el reviente, son circunstancias para dejarlo todo. Pero la música siempre fue “lo que estaba bien”, recuerda

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Foto: Matías Gómez

El nuevo metal
La banda se formó en julio de 2017, y representa esa confluencia de subgéneros y estilos que caracterizan al new metal alternativo: un poco de Heavy metal, Grunge, Hip Hop y Funky. Aunque a los integrantes de la banda, mucho no les gusta tener que “definirse en categorías”. En Equilibrio, la guitarra eléctrica (Facundo Arguello) anuncia el principio con una serie de riff distorsionados con minuciosos arreglos (hay mucho riff y efectos); las cuerdas del bajo (Horacio Berrueta) se acoplan lentamente al ritmo del slap marcando un tiempo; mientras que de la batería (Iván Elizondo) se desprenden golpes duros y firmes en su justa velocidad. Finalmente, se escucha un demoníaco gruñido gutural death metal al aire…y después de una armoniosa melodía; una sentida voz que canta, nos habla de las indiferencias humanas, la desigualdad social, los traumas individuales, el capitalismo cultural: contra el mundo.

Sonidos que van incorporándose a un movimiento ascendente y descendente; discontinuo, invariable, hasta que confluyen en eso que llaman equilibrio.
Dicha combinación revela que el verdadero equilibrio es el movimiento sonoro: una música que se opone a lo estático y a lo llano. Equilibrio es un movimiento progresivo. La voz gutural de César le da el componente radical: su enojo, su protesta, su resistencia; la fuerza del Equilibrio new metal.

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Foto: Matías Gómez

Simbología

El ensayo había terminado. Después de haber observado el colorido del lugar, el punctum de mí ojo se clavó en la simbología de Equilibrio: un círculo grande que contiene adentro un triángulo; y adentro del triángulo la imagen de un embrión, en un nuevo círculo.

¿Por qué el embrión?, pregunté.

“El triángulo y el círculo simbolizan la armonía de las formas”, argumentó Facundo Arguello, mientras lo miraba con soberana ignorancia y apretaba los labios. Iván Elizondo, cuenta que la simbología había sido cuestionada por amigxs de la banda, porque se creía que dejaban dudas respecto a sus posturas acerca del aborto. La realidad es que “apoyamos la lucha por su despenalización”, comentó Iván, como si sintiera algún tipo de responsabilidad de explicar el sentido de una imagen.

(Para mi era el bebé de la pelicula Odisea 2001 (Stanley Kubrick) sosteniendo en su pecho a un aliens bebe con la cola larga en el triángulo de Dark side of the moon)

Después de las distintas connotaciones simbólicas, César explicó que el embrión significa el nacimiento, el origen, lo nuevo, la renovación, “como nosotros”, afirma.

No le interesa demasiado quienes interpretan literalmente a los símbolos.

“Estamos en los 90´”

Equilibrio revive ese esplendor del new metal norteamericano de a principios del SXXI. Bandas como Limp Bizkit, Korn, Sistem of a Down, Slipknot, o Carajo, en el caso argentino. Siempre existió esa tensión –sobre todo en el proceso de globalización de principios de los 90′- entre ese consumo cultural de “afuera” y el de “adentro”, en este caso, por un lado, un metal versión argento que conoció el éxito con su lenguaje criollo y su arquetipo del “ser nacional” como idea, que hoy descansa en el conservadurismo. Y por otro, el new metal, que se apropia de nuevos estilos y adapta sus letras a una realidad cotidiana con su impronta política, contestataria y radical. Pero, ¿quién inventó algo nuevo? ¿No es todo “apropiación” en definitiva? Por eso Equilibrio no busca ser aceptado, ahí radica su under, su nicho; intentando hacer su camino a pesar de que a los seguidores del metal argento tradicional les rebote como un disparo en una masa encefálica de acero. No aceptan lo experimental. Sobre todo en una ciudad chica como Santa Rosa.
“No tengo tampoco problemas con la música, mi reflexión, es que nosotros –dentro de nuestros gustos- nos lanzamos a algo nuevo, y que no hay”. César lo vivíó desde la secundaria cuando cursaba en la EPET: cabello onda Crazy Town, remera de Korn negra y zapatillas Adidas. Para ese entonces, todo era Hermética, V8, Horcas, Lethal y Iorio.

“Eso no es metal”, “es de maricón”, le decían al “bicho raro” de Cesar Rivero.

“El problema de esta Ciudad es que estamos en los 90”, dice la voz de equilibrio. Un territorio donde “garpan más los covers de Hermética o V8”, y nadie se anima a otra experiencia. Lo descubrió una vez que estuvo en un programa de radio local, en donde se entrevistó a un metalero que decía que le gustaba venir a Santa Rosa, porque todavía se escucha el Heavy metal tradicional. Entonces, César, agarró el micrófono y contestó: “Ramón, vení, que acá estamos en los 90”.

“si buscas pegarla en Santa Rosa; hacé una banda de Heavy Metal argento”, dice Rivero, mientras hace una mímica y un ruido con la boca como si estuviera galopando arriba de un caballo.

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Foto y collage: Matías Gómez

Cultura del trance

La verborragia de César aumentaba cada vez que hablaba sobre la noche Santaroseña; una noche en donde hay cada vez menos lugares para tocar: sea por los insoportables controles municipales o los inevitables cierres por costos en tiempos de neoliberalismo. A pesar de esto, Cesar, no esquiva su crítica sincera, tanto a los promotores del under como a los gestores de la política cultural. Hoy, en el mejor de los casos, es menos peor aquel “que no te cobra pero tampoco te paga”, se resigna. “En Santa Rosa, todavía seguís pagando para tocar”, “Los escuchás después diciendo que bancan el under”, y lo que más indigna a César Rivero, es que ve a muchas bandas que “agradecen a los bolicheros por Facebook”.
En esta cultura nadie reconoce el trabajo del otro: si para tocar tuviste que arreglar algún instrumento o invertir en graffitis, “a nadie le importa”. O “acaso alguien se pregunta cuánto tiempo en la semana le dedicaste al ensayo o si pretendes gastar en luces, humo, como para ir mejorando, pero no. Se mide en términos de ganancias”.
Y después dicen: “eh, pará, rock and roll”.

– “¡Rock and roll, las pelotas!” “no me cobres”. “Rock and roll es si nos ayudamos entre todos, es protesta, es ir contra el sistema…déjame tocar, no me pagues, pero no me cobres”

-“Si a las bandas no le cobraran por tocar, podrían invertir dinero para hacer un video para youtube o grabar para spotify, y convocar a gente nueva”.

 

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Foto y Collage: Matías Gómez

César recuerda la invitación a un recital a beneficio de un merendero en el Barrio Villa Alonso, organizado por la comisión vecinal. Fue una soleada tarde en el mes de febrero: un recital a beneficio para toda la comunidad. Cesar Rivero sentía la necesidad de devolver algo a la sociedad, como si tuviera una especie de cuenta pendiente. La historia era perfecta. El lugar funcionaba como un espacio de contención para ninxs con problemas familiares. Entonces cesar pensó: “bueno, con el rock podemos hacer algo, ayudamos… por ahí, alguno deja de escuchar reggetón, y escucha otra cosa”.
A fin de cuentas, terminaron pagando de alguna manera por sumarse a la movida solidaria.
“Por decir estas cosas, muchos creen que me hago la estrella, y soy un estrellado. ¿Cómo ser buena onda? Cerrando el orto, y pagando lo que tenes que pagar”

 

Facundo e Iván se habían ido, cansados y pensando en la jornada laboral de al día siguiente. A Horacio se le cerraban los ojos, mientras que César sonreía y decía “me estoy volviendo viejo”, haciendo alusión a sus criticas constantes. La entrevista había terminado. Más allá de toda la critica cultural elocuente, el new metal va a seguir tocando, allí, escondidos en esta noche de tristes luces de led blancos, y el under cada vez con menos espacios.

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