La vieja prédica del periodismo

Por José Tévez

Carta de un periodista sin trabajo a otro…

Amigo, hoy  desperté a la mañana y me formule la siguiente pregunta: ¿Por qué cada 7 de junio lxs periodistas reconocen que no son buenos tiempos para el periodismo?

I.

Los buenos tiempos no existen en el periodismo. Su afirmación, su sentido, su finalidad o incluso su supervivencia devienen y se manifiestan en los contextos y circunstancias más terribles, injustas e inhumanas que el mundo ha experimentado.

II.

En principio, hoy se festeja la predica inacabable de un abanico de valores morales arraigados en  la responsabilidad y la ética. ¿Pero acaso esta prédica nos distingue de las prédicas de los demás trabajos? Están en todas partes y se incluyen, también, en otras expresiones como por ejemplo se dice del sentido del arte, de las cuestiones filosóficas o incluso de la finalidad de la ciencia. En definitiva, es hacer siempre del mundo un lugar más cómodamente habitable y menos confuso. La felicidad.

III.

Los postulados, estos, cada vez más digitales que analógicos y de carácter viral van dominando el discurso cada año  con el único fin de atraer los Me gusta apelando a las emociones- que en realidad poseen una profunda indiferencia-. El periodista suele ser un ególatra conformista, y suele deberse más a su público antes que a una idea propia. Aquí las redes sociales son una tentación. Por eso Martín Caparrós escribió alguna vez: “habría que hacer periodismo contra la demanda más primaria del público: contra el público. Que periodismo no sólo es contar las cosas que algunos no quieren que se sepan. Que periodismo es, cada vez más, contar las cosas que muchos no quieren saber”.

IV.

Los principios se reproducen en una retórica modesta y liviana en el cual debemos volver a los buenos tiempos de paz y bienestar; y en realidad esos deseos son impropios, porque los tiempos de la inocencia y el regocijo quedaron enterradas en un tesoro divino en casa de nuestros padres.

V.

No hace falta mas que prender la televisión, escuchar la radio, o leer una columna de opinión sobre el tema, en que no se haga mención o énfasis en los valores que encarna el rol del periodista. Los discursos salen de cualquier bocota infame haciendo del sentido, de la finalidad y la afirmación del periodismo, un enunciado que ha perdido su fuerza, su valor radical y credibilidad; en definitiva, su voluntad de supervivencia.

¿Pero eso no implica cierto cinismo?

No.

Como un transeúnte uno deambula. De conflictos en conflictos. Uno reconoce en el periodismo la facultad de romper el tablero y de modificar el estado de las cosas. Esto significa el permanente movimiento.  Después en la vida, en la realidad, van apareciendo tentaciones ingratas y otras conformistas. Uno elige.

Porque siendo periodista podes luchar por un salario digno o no; podes estar precarizado o tercerizado por el Estado o la empresa. Se puede, como cualquier ciudadano, caer en la masa de desocupados que abunda en nuestro país.  Pero entonces aparece el movimiento, la reinvención; la supervivencia, la fuerza mas poderosa que cualquier prédica.

Puede que lo único a que te aferres sea al consuelo de escribir, escuchar al otro y reconciliarte aunque sea un poquito cada vez más con el mundo. Porque lo que diferencia al periodismo de las demás profesiones o trabajos, amigo,  no son los principios, sino las capacidades de imaginación, curiosidad, y volver a reinventarse. En todo caso, el único principio.

Un comentario en “La vieja prédica del periodismo

  1. Me gustó tu nota, Jose! Acuerdo y desacuerdo en algunas de sus afirmaciones. Pero te escribo solo las que importan. La imaginación, la curiosidad, la reinvencion son de esas cosas estupendas que uno espera en las ciencias sociales en general o en las actividades donde lo que importa son las personas, en particular. El espacio de los bordes, los márgenes, los intersticios, suelen ser los propicios para desarrollarlos. Vaya la revista de ustedes, de ejemolo.
    Luego, coincido con Caparros: hay cosas que no se quieren saber. Por ejemplo, la justicia no quiere saber quiénes son los corruptos que nos roban desde el sistema político y económico institucionalizado. También están los que no quieren saber porque prefieren entretenerse con cualquier cosa -desde Tinelli hasta el mundial de fútbol- porque les limaron la cabeza desde, por ejemplo, la ausencia de políticas educativas y culturales, pasando por la concentración mediática que impide que podamos gozar de un pensamiento crítico sobre la oferta cultural.
    El periodismo no difiere de muchas otras profesiones, es cierto. Es un trabajo, un oficio, pero conlleva un alto grado de responsabilidad si el objetivo es político, es decir si actuamos sabiendo cómo funciona la sociedad. No hay neutralidad ni objetividad.
    Y ya sé que esto suena a lo que describís como “principios” o “predica”; no es la intención. Es, para mi, el motivo que diferencia un hacer periodismo de no hacerlo. El periodismo es eso que vos haces, hacer pensar. Pero también es hacer actuar, y eso no todos podemos hacerlo. Y es ahí, para mí, donde reside la diferencia.
    Abrazo! Y feliz día para vos y tus compañerxs de Pamparevista.com

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