La danza de las caretas caídas

Por León Nicanoff

Rivarola es el pseudónimo que utilizó Jorge Asís en “El Diario de la Argentina”, obra que determinó su hundimiento voluntario, y en “Cuaderno del acostado”, libro que escribió desde el hundimiento que provocó.

Al final, Rivarola, la sirena azul y roja gira sobre tu cabeza. Fuiste vos, Rivarola, ¿Te gusta ese lugar? Capaz te viene bien, tal vez es mejor dejar esto, si total no tenés talento y ya estás cansado antes de empezar. A lo mejor te sienta bien el traje de uniformado, ¿qué decís? ¿te imaginás patrullando? Dejá de regodearte, Rivarola: te desangelaste.

Fueron tus dedos, Rivarola, la yema de tus dedos presionaron cada tecla, cercaron cada letra, y a medida que se formaba una palabra, te dislocabas un tobillo, un hombro, una pierna, una muñeca. Sos un muñeco descuajeringado, Rivarola, no tenés moral. Pulverizaste el último gramo de ética que tenías cuando vos, Rivarola, vos, redactaste ese comunicado atropellado, cobarde, canalla, obsecuente, autoflagelador, obediente, derrotado; okey por influencia del entorno, pero para que un rejunte de máscaras caídas, de cómplices paracaidistas, se golpeen el pecho. Tendrías que haber puesto:

 LA PERSONA EN CUESTIÓN NO PERTENECE MÁS A ESTE ESPACIO, PORQUE NOS MINTIÓ Y MANIPULÓ REITERADAMENTE EN LA CARA, Y USTEDES, REPRESENTANTES DE LA MORAL Y LA VERDAD, NO DIJERON NADA, CANALLAS, SE GUARDARON, CUANDO APARECIÓ LA CRONIQUITA UTILIZANDO COBARDEMENTE PSEUDÓNIMOS Y MEZCLANDO ACOSADORES, UNA SIESTA, VIOLADORES, OBREROS, CANSANCIO, GOLPEADORES,  SE PREGUNTÓ, Y LA AUTORA DIJO “PUTERÍO DE MINITAS”, SE VOLVIÓ A PREGUNTAR PORQUE ¿CÓMO ES POSIBLE QUE GOLPEADORES Y VIOLADORES ANDEN SUELTOS Y USTEDES LO SEPAN Y NO PASE NADA?, Y NO HUBO RESPUESTA. CUANDO SE VOLVIÓ A PREGUNTAR POR PÚBLICO Y PRIVADO, DE NUEVO NO HUBO RESPUESTA. CUANDO SE ENTERARON QUE SE IBA A ORGANIZAR UNA FIESTA, DEBATIERON LA POSIBILIDAD DE ESPERAR A LA FECHA PARA BOICOTEARLA, SABIENDO QUE HABIA UN TIPO QUE, MIENTRAS USTEDES PELOTUDEABAN Y TOMABAN MATE, PODÍA ESTAR VIOLENTANDO A OTRA MUJER. CUANDO SE SUBIÓ UNA INTRASCENDENTE NOTA, SE DEDICARON A HACER CRÍTICA IDEOLÓGICA DE LA MISMA, SIN HABLAR, SIN QUE SE LES MUEVA UN PELO CON SABER QUE UN ACOSADOR, VIOLADOR, GOLPEADOR O LO QUE SEA ANDABA SUELTO. CUANDO UN GRUPO DE MARGINALES GUEVARISTAS SUBIÓ UN COMUNICADO, HABLARON DEL AUTOR DE LA INSTRASCENDENTE NOTA ¡Y DE UN COMPAÑERO SUYO! MANGA DE NARCISISTAS Y EGOISTAS. MIENTRAS NO DABAN NOMBRE Y APELLIDO, EL TIEMPO PASABA, Y UNA MUJER MÁS PODÍA SER VIOLENTADA. MIENTRAS TANTO, DESDE ESTE LUGAR SE SEGUÍA PREGUNTANDO, HASTA QUE UNA AMIGA DE UNA AMIGA DE UNA AMIGA DE LA VÍCTIMA, QUE ES CASUALMENTE AMIGA DE UN INTEGRANTE DE LA REVISTA HABLÓ, PORQUE LE DIO PENA QUE ESTA PERSONA SE ESTÉ HUNDIENDO TANTO, Y GRATUITAMENTE. AHÍ SE TERMINÓ EL ASUNTO. PERO USTEDES, DE LOS 20 DÍAS, LO NOMBRARON EL DÍA 1, Y SUPUESTAMENTE SABÍAN, Y LO NOMBRARON CON PSEUDÓNIMO, PRIVILEGIANDO SU NARCISISMO, SU REGODEO BERRETA, MIENTRAS EL TIEMPO PASABA Y LA VERDADERA VÍCTIMA ERA ATORMENDATA JUNTO A OTRAS PERSONAS EN ESTAS TRES SEMANAS. ¡CÓMPLICES! AHORA GOLPEENSE EL PECHO, MÁSCARAS CAÍDAS, PORQUE GRACIAS A ESTE TEXTO, AL TEXTO QUE ESTOY ESCRIBIENDO, ESTA PERSONA PERDERÁ SUS LABUROS Y SEGURAMENTE SE TENGA QUE IR DE LA CIUDAD. GOLPEENSE EL PECHO, HOMBRES Y MUJERES, HIPÓCRITAS, MUJERES Y HOMBRES, PORQUE YO MANDÉ A LA PARRILLA A UNA PERSONA, Y YO ECHÉ A UNA PERSONA DE LA CIUDAD MIENTRAS USTEDES SE AGUSANAN COMENTANDO DESDE SUS COMPUTADORAS.

Pero no lo escribiste, Rivarola. Y te hundiste.

No te lo vas a perdonar, y no se los vas a perdonar nunca. Te empujaron y vos te dejaste empujar y sos un careta, obsecuente y vigilante como muchos de ellxs ¿Qué hacés acá? ¿Para qué seguís acá si detestas esta ciudad? Lugar perpetuamente en el medio, entre el progresismo culpógeno y careta y el conservadurismo impregnado e innato. Sos perverso, Rivarola, te gusta revolotear sobre los escombros.

Ahora, Rivarola, con qué tipo estabas lidiando ¿Qué necesidad había? Fue un derrumbe planificado, mentiras articuladas para estirar lo más posible el goce de la destrucción. Como toda situación libidinosa, llega el momento de la finalización. Y naturalmente la bomba explotó y enchastró. Destructor profesional. Allá vos con tus historias de hombres y mujeres.

Te embocaron, Rivarola, por influencia del entorno, por compañeritos que tenían la manito así, uno de los cuales tiene una supuesta amiga que conoce bien el paño desde adentro, que estuvo la mañana del comunicado y admitió en privado que nadie dijo nada, que se dedicaron a revolotear mezquinamente en las redes sin acusar a la verdadera persona, “pero bueno”, y ahora se llama a silencio, este ser infame, no aparece, brilla por su ausencia, “el fuego amigo es el silencio”, te diría él . Vení, Sumate a la horda y no jodas más, respondería este ser detestable.

Y vos pusiste la trompa, te inmolaste, te colocaste la sirena en la frente y pusiste nombre y apellido, para que ahora festejen su convicción imaginaria. Te recostaste sobre la ola, y la ola siempre es de acido sulfúrico.

Pediste perdón a un par de personas, Rivarola, mirá lo que hiciste, para cicatrizar, para que nadie se inmole más, te rebajaste, descendiste y caminaste por una podrida superficie de vidrios rotos. Soportaste que unx de ellxs intente denigrarte, te invite a un taller de no sé qué. Ah, Rivarola, te cuento: me contaron que Farmacity ya no tiene más cremas, porque esta persona se las compró todas para masajearse los codos, y los sigue teniendo ásperos. Ocurre que ni todas las cremas de Farmacity pueden suavizar sus codos de tanto escribir con ellos. Pobre teclado ¿Leíste esa nota, Rivarola?

Y esta otra persona, chichón de suelo, del tamaño de una onda expansiva, voz resonante, referente de sí mismx, sobreactuadx, a veces cuando habla quiebra la voz para emocionar, para eliminar el debate, da cátedra de periodismo y al mismo tiempo dice “yo creí”. Le deberías avisar, en todo caso, Rivarola, que esto no es periodismo. Lanza consignas festejables por individuos con instinto gregario excesivamente desarrollado, hace ah ah ah ah con la mano en la boca, se jacta de haber sabido todo esto, no hacer nada y habla de resistencia. Bella gente.

Y aquella otra persona, que fue desangeladx, se quedó calladx, le pusieron la tapa de arriba abajo con un solo comentario, pobre, cuando pensó la respuesta sus neuronas chocaron e hicieron el mismo ruido que internet en los años 90, y no conectaron. Se jacta de poner la mitad de un pseudónimo, ni siquiera completo, hace tres semanas y esconder la mano, habla de “mi activismo”¿Que no me meta con esta persona, Rivarola? ¿Qué es un monigote, que le tiran siempre un hueso de plástico para que lo vaya a buscar y le festejen? ¿Que encontró en ese lugar contención y un motivo para seguir viviendo su miserable vida? Tenés razón.

Después otrx con flenillo desgastado de tanto felar, cuestiones de dicción, que esconde una pelota de playa bajo su remera, una vez puso una canción bonita en la radio y nada más, desgrava entrevistas escuchadas en el éter desde una redacción, habla de “cancherearon y son forros”, tiene el atrevimiento de opinar, trucho, nunca hizo nada, típico militante virtual, arrastrado. Pero a este lo perdonamos, Rivarola, está cumpliendo una tarea, tiene que seguir caminando de la mano por Av. Luro, una vez que se le da.

Otrx que dice “se les avisó pero yo celebro esta decisión”. ¿Yo celebro? ¿Qué sos, una diputada del FrePam acompañando un proyecto de interés legislativo? Para… vos, que organizas con tu flamante novia un concurso de poesía y cuentos y quedás seleccionado y no vas a la presentación porque tampoco te da tanto la jeta para ser organizador y ganador, y tu novia que es la presentadora tiene que decir “no pudo venir”, y al finalizar se te encuentra en la plaza comiendo un pancho. Inmoral. Vos, que utilizas tu monotributo para facturar con los alimentos del bufet de la facultad. Corrupto. Que también curras con planes de aquí y de allá. Que no hiciste nada, militante virtual, ¿opinas? Después modificás tu mezquino comentario, porque un par de personitas te señalaron, mientras el “poema” seleccionado de tu concurso de poesía se llama “La palabra”, haciendo alusión a manifestar lo que uno piensa, el colmo de la hipocresía.

 Y uno que se esfuerza todos los días para desprenderse de la moral que tiene, pero estas personas te ganan antes de haber comenzado la carrera.

Y otro que pone “ingenuidad leáse…”. Bueno, Rivarola, no vale la pena, este es el típico, es el más obsceno, el más trucho, una sola línea para recibir unos cuantos me gusta y listo, mientras conocen, porque conocen, que su progresismo puertas adentro no existe. Que siga con su pelito rapadito, sus ojitos de marmota temerosa, su barbita de vello púbico de un cadáver, y su olor descompuesto que emana.

Y tantos más. Te va bien en el periodismo vigilante, eh. No, Rivarola, no. Tenés razón, no entusiasma la fanfarronada. No completa ni conforma. Aburre y deteriora. Te sentís una mierda, Rivarola, sos igual que todos, Rivarola, tu mediocridad me da asco, Rivarola.

Siempre es absurdo el devenir de los acontecimientos. Si un marciano, de cualquier sitio del cosmos, aterriza aquí, despeja todo el barullo que hay, y registra la finalización de esta película, dará cuenta que vos, Rivarola, encanaste a una persona, y que el resto la vio pasar, aguardó el mejor momento, se lavó las manos con lavandina, y ahora, como es su costumbre, se recuesta sobre esta ola, si a ellxs les encanta recostarse, ven una ola a los lejos y ya se dan vuelta y se inclinan para barrenar, los tiempistas, son especialistas en derribar árboles acostados. Qué militante que sos, Rivarola, te merecés una medalla al pelotudo de esta historia.

Qué saco te pusiste, Rivarola, si nunca te calentó ser militante. Nunca te interesó construir nada. Solo soñabas con salir a caminar, nutrirte del mundo, la gente y contar historias, nada más. Si no crees en nada, Rivarola, pero al mismo tiempo sos idealista, si crees que el ser humano es el ser más maléfico del cosmos, pero sin embargo es el único que te importa. Que si te apuran, decis que existe para empeorar las cosas, que su intervención solo empeora todo. Y si te vuelven a apurar, aceptas que te conmueve su grandeza y valentía. Sos peronista, Rivarola, sí, porque es solidario, porque no crees en la caridad, porque crees en la solidaridad. Y porque es cortoplacista, porque de eso se trata la vida. No mucho más, Rivarola.

Estás entregado. “Dale acribíllenme”, seguramente deseas, si lo estas esperando, si ya no te importa, si no te queda nada, si en definitiva estas entregado en una bandeja de plata para ser carneado. Para ser carneado por vos mismo, Rivarola. Pero no, Rivarola, estás envenenado, sos una araña venenosa, y es el combustible que tenés, el más potente y verdadero.

Un comentario en “La danza de las caretas caídas

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