Marx para dummies

Por José Tévez

Le Jeune Karl Marx (Titulo original), es el último film del director Haitiano Raoul Peck. Es una coprodución Alemana, francesa y Belga, y fue estrenada en Alemania en 2017.  En 2016, Peck fue nominado al Oscar con I Am Not Your Negro (No soy tu negro): un documental sobre la vida del escritor y activista neoyorquino James Baldwin, quien elaboro en 1971, la historia de los Estados Unidos y el racismo. ¿Es Raoul Peck un claro ejemplo del izquierdismo o de anticapitalismo en el cine? Está claro que Peck decide en muchos de sus trabajos inspeccionar en temáticas que van desde el racismo y la discriminación; hasta el retrato de aquellos mártires que perdieron su vida luchando en contra de un sistema explotador y desigual. En Hollywood lo hizo Jay Roach, actualmente con el estreno de su film El regreso con gloria (Trumbo) ambientado en los años 40’ y 50’ donde se retrata la vida de Dalton Trumbo, integrante de los diez de Hollywood perseguido por ser comunista en tiempos del  Senador Joseph Mac Carthy (la era conocida como el macartismo). Fue conocido como una verdadera cacería de brujas.

Podríamos decir- sumado al izquierdismo en Peck-  el hecho de que Raoul vivió gran parte de su infancia y adolescencia en La República democrática del Congo: un país condenado a la pobreza extrema, el hambre, la cólera, las sangrientas guerras civiles; en fin, todos los males que un sistema económico y político engendró a lo largo de la historia de la civilización. Estas experiencias de vida podrían ser un elemento importante que lo distingue de los demás directores de su generación. A propósito de la cuestión de clases en Estados Unidos, Peck dice:“el principal problema en este país es estructural, se trata de poder y clase. No es solo el asunto de la raza”.

                                                                       …

En Le Jeune  Karl Marx,  vemos a un joven Marx divertido, inquieto, trasnochero, pícaro, provocador, sonriente y con mucho veneno. La película propone un relato que muestra la frescura, la vitalidad, y los desmanes del joven Marx durante los turbulentos años entre 1844 y 1848 en Europa. Pero, ¿cómo funciona la idea de mostrar al fundador del partido comunista como un joven de la generación beatnik en el SXIX? ¿Por qué el relato termina siendo una comedia? ¿Es una película para solemnes militantes de izquierda o una especie de marxismo para jóvenes dummies? Veamos.

 

I.-

El relato no hace demasiado hincapié en la labor del joven Marx (August Diehl) por una cuestión de historia, nunca tuvo lo que se dice un trabajo serio.  Se ganaba la vida escribiendo y de alguna manera haciendo periodismo. Colaboraba para algunos periódicos progre y liberales de la época. El joven Marx se canso de los “eufemismos imprecisos” y las “vagas teorías socialistas y literarias”.  Se cansó de los jóvenes hegelianos que de alguna manera dejaban de meter el dedo en la llaga ante cualquier advertencia o amenaza de censura. Por eso la policía prusiana interviene la redacción de la Gaceta Renana- donde participaban periodistas como Bruno Bauer y Marx Stirner- a causa de los artículos polémicos de Marx. “Estas satisfecho?”  le preguntan al Joven Marx, quien es cuestionado por su arrogancia. Y responde: “Dos cosas me satisfacen: primero, que mi artículo ha tenido efecto, y segundo, que podamos mirar a la cara al depotismo prusiano”.

Marx utilizaba al periodismo como un arma: una especie de periodismo militante en el siglo XIX. Entendía que había que dejar de embellecer las páginas de los periódicos con artículos que no se la jugaran un poco. Incluso se entrego a la policía bajo el pretexto de que “una noche en la comisaria les vendría bien”. El joven entendía que en definitiva, de lo que se trataba era de jugársela por una idea y saber que detrás de la objetividad y el edulcorado  que  profesan muchos periodistas  (como vemos en la actualidad), se esconde una ideología.

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II.-

En esta segunda parte hablamos de la rosca política. Karl Marx y  Freidrich Engels (Stefan Konarske) se conocen en las oficinas de Arnold Ruge: un viejo amarrete editor de una revista Alemana en la que escribían ambos jóvenes. Ruge, le reprochaba a Engels que Marx nunca entregaba a tiempo sus artículos, y que prácticamente, era un lumpen. Aquella tarde ambos jóvenes  bajo el lema de que  Hegel “es el pensador materialista más grande nuestra época”, se dirigieron a un bar, y bebieron todo tipo de tragos y de ideas. Peck, elige esa noche de borrachera como el momento en que Marx dice una de las frases más conmovedoras de la filosofía: “Los filósofos han intentado interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Los jóvenes comienzan una amistad motorizada por el deseo de acabar con el capitalismo y su explotación; y por un futuro comunista. Marx y Engels habian comenzado a rosquear  en la política para de a poco vencer a los reformistas y pacifistas que dominaban los debates en los congresos de La Liga de los Justos,  influenciados por  Weitlig, Proudhon y Grün. El camino era el de la radicalización de los debates. Europa estaba marcada por la explotación del proletariado en las fabricas, el hambre, y la crisis de los gobiernos. Los jóvenes intelectuales habían profundizado sus tesis con que el único camino posible para terminar con la explotación capitalista era que el poder lo tomara la clase trabajadora.

Durante el congreso de la Liga de los Justos de 1848 había que votar a los delegados de Brusuelas. La organización comenzó a dejar de ser una secreta reunión anual de unos viejos idealistas trasnochados que conspiraban desde sus escritorios. Los reformistas creían que “todos los hombres éramos  hermanos”, pero  ¿cuánto  tiempo puede soportar un hombre semejante ideal mientras trabaja en condiciones inhumanas  en un fabrica, por un salario que le permite solamente no morir de hambre? Engels, interviene en aquella asamblea revelando de alguna manera que las revoluciones pacifistas y de las alegrías las hacen quienes sostienen este sistema de acumulación injusto: “La burguesía no te muestra delicadeza y no la vencerás con amabilidad”. El Knock out de la asamblea lo da Friedrich leyendo un fragmento del Joven Marx en respuesta a Proudhon: “El antagonismo entre el proletariado y la burguesía solo puede conducir a una revolución total”. Los trabajadores eligieron a Engels como delegado, y a partir de allí, quedo inaugurado oficialmente La Liga comunista bajo el lema: “Trabajadores del mundo, uníos”.

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III.-

El sueño de cuatro jóvenes llenos de resentimiento. Con 26 años, el joven Marx se había exiliado en Francia junto a su esposa Jenny (Vikcy Krieps), una joven inglesa proveniente de una familia de la aristocracia prusiana. Jenny, era la que mas aportaba para los gastos en aquel pequeño departamento en París. Hasta Jenny bromea sobre qué diría su hermano en caso de que le pidiera dinero prestado y sobre un posible casamiento con Karl: “Con ese maldito judío, ateo y socialista…que ni siquiera puede alimentar a su familia con sus escritos subversivos”. Ambos se amaban.

En Manchester (Inglaterra) corazón del progreso industrial del capitalismo, en la Hilandería Hermen y Engels, los obreros trabajaban en condiciones insalubres: los patrones decían que “era más costoso arreglar una maquina que la mano de obra”. Mary Burns (Hannan Steele); una joven working class irlandesa, muy valiente, denuncia en la cara de Engels padre, la explotación a la que se someten sus camaradas. Burns fue despedida luego de que se rebelara. Por esos años, Friedrich Engels, que detestaba a su clase social, venía estudiando los primeros airecitos sórdidos del proletariado: había comenzado a escribir  sobre la “condición de la clase trabajadora en Manchester y Leeds”. Friedrich, se enamoró perdidamente de Mary Burns, y viven un amor open mind. Ambos comienzan a convocar y organizar a la clase trabajadora desde los suburbios de Inglaterra.

Ambas  mujeres cumplen un rol preponderante en la narración: Jenny no parecía una tough girl del feminismo como Mary Burns; sin embargo, poseía un resentimiento radical tan potente como el de Burns, Marx y Engels. Siempre creyó en sus ideas, porque también lo creía: “Yo espero ver que este viejo mundo colapse muy pronto”, dijo una tarde.

 

The Young Karl MarxIV.-

Cigarrillos, tragos, manuscritos, y un párrafo central que falta: “¿un fantasma o un espectro?” La hora había llegado: es 1848, y es hora de escribir un manifiesto que pudiese ser leído por los obreros del mundo entero con el correr de los tiempos de la alfabetización. La pobreza pisaba los talones de la familia Marx, mientras recibe 120 libras mensuales de su querido y eterno amigo Engels. Allí los cuatro jóvenes sentados, entusiasmados, manijeando, y un párrafo final que falta.

***

Una síntesis final a propósito de las preguntas iniciales. Raoul Peck termina mostrando un relato cómico sobre la vida Karl Marx a pesar de que el film se presenta como un drama: ¿Hubiera funcionado tan bien sin esos detalles divertidos, inquietos, irónicos, representados en la ficción? Me parece que tratándose de un joven de 26 años, un drama hubiera sido aburrido ¿Es una película para solemnes militantes de izquierda o una especie de marxismo para jóvenes dummies? Esta pregunta es bastante subjetiva. Me parece que funciona para ambos, aunque cualquier joven que no militara en un partido de izquierda ni se supiera de memoria algunos párrafos claves del Manifiesto Comunista, la película podría ser un buen manual para principiantes.

En fin. EL Joven Karl Marx (2017). Es Marx para Dummies.

Titulo original: Le Jeune Karl Marx

Año: 2017

País: Francia

Duración: 112 min

Dirección: Raoul Peck

 

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