Sin el pan y sin la torta

Por León Nicanoff

-Decime una cosa, qué es peor, el costo político por avalar un ajuste a los jubilados, o el costo por no hacer obra pública, es decir, por no tener la luquita de viviendas que habían arreglado durante el Pacto Fiscal-, y uno especula, sin embargo, que el arreglo subterráneo sigue vigente, que tal vez acordaron no apoyar esta, pero la próxima, la laboral, sí.

Posteriormente se va a corroborar, según fuentes de Obras y Servicios, que efectivamente, ante la negativa de dar quórum, para La Pampa no va a haber un mísero sope, que los mil quinientos millones se los meten en el…, que a la provincia la van a dejar pelada como a una banana.

El hombre no responde, piensa, se hablan otras cosas, se rasca la barba, y finalmente:

En realidad, en ese sentido, se quedaron sin el pan y sin la torta-, acierta-, porque primero avalaste la reforma que pasó como por un embudo; luego de pronto te opusiste, y quedaste con el gobierno nacional enfrentado. Por un lado, las contradicciones en tan poco tiempo no garpan, y por otro, si no te mandan la guita que se había acordado…-

Y no termina de ponerle punto final a la frase, pero la extiende a través de su cara que habla, porque cierra los ojos durante unos segundos, como diciendo: “se complica”, o como diciendo: “si no mandan la guita, no se construyen viviendas, y apenas se dedican a pagar sueldos, en el año 2019…”. Pero sus ojos tampoco le ponen punto final a la frase, entonces se impone en el lugar una atmosfera de incertidumbre.

Claro, resulta que solo con el Atuel y otras menudencias no alcanza, estamos necesitados de obras; como se exclamó el trece de agosto. Por eso uno se ablanda, se enternece, deja de ser “el chico malo del barrio”, y negocia; manda un par de dirigentes a la hoguera, y después de nuevo ¿confronta?

-Después de las elecciones, quedó como un osito, perdón, tampoco tanto, como un macho alfa abreviado en todo caso. El tema fue que en tres meses usurpó tres discursos distintos: preelectoral/ poselectoral-pacto fiscal/ posderrumbe reforma previsional, y ahora parece ser que todos los gobernadores arreglaron, pero uno queda en offside- reflexiona alguien que habla por primera vez.

– Sí, y lo extraño es que nadie dice absolutamente nada. Hay un blindaje mediático muy marcado, mucha de la dirigencia que fue aliada también apunta para otro lado, e incluso los gremios, que salieron tardíamente a “manifestarse” o a cantar el himno agarrados de las manos como pastores evangélicos, se hacen los otarios-.

Después se iba a confirmar, según un reducto gremial, que “arreglamos entre todos los gremios sacarlo del medio, pero si sigue cometiendo errores políticos, le vamos a tener que pegar”.

Qué miedo.

También se corroboró, por otro viento que sopló del mismo reducto, que “nadie se esperaba semejante reacción; si no había reacción popular, la ley pasaba como papa y acá no sucedía nada”. “Después de la pelada de frente que les hicieron pegar en el senado, todos rebobinaron”.

La antesala de aquella pelada de frente fue la siguiente: una noche dulce, plácida, donde uno apoyaba la cabeza en la almohada pensando en el discurso casi combativo que iba a enunciar al próximo día, visualizando la elegancia con la que iba a rechazar el recorte previsional. Sonó el despertador y el desayuno fue todavía más dulce, tranquilo. Sin embargo, la colación de media mañana tuvo un gusto amargo: a ella la llamó un contador para explicar detalles técnicos y para sugerir “te vas a hacer cargo vos cuando no se puedan pagar los sueldos”. A él lo llamó el Ingeniero, directamente pa’ bajar la línea editorial.

Desde el fondo, se observa el advenimiento de un tipo que… bueno, todavía no es importante pero “puedo serlo en algún momento”, entonces vos te acomodas en la silla, terminas de comer el chori y te pones decididamente serio. Llegaba con una mochila dorada en cuyo interior persistía un pequeño bastón de mariscal. Como corresponde.

Sí, nadie dijo nada. Se ganó por 22 votos en el Senado. En Diputados, en realidad, aconteció una serie de impericias políticas. Los propios, encabezados por Lilita, una semana antes criticaron la reforma previsional; Clarín, que en el fondo obedece a la lógica del mercado y que el capital principal es el periodismo, también se sumó a las criticas. Entonces, de pronto, los únicos que la apoyaban era la oposición, es decir los gobernadores. No les dejaron opción-, analizó el hombre mariscal, y uno queda impactado por semejante reflexión, si no fuera porque hace unos minutos se había llegado a la misma conclusión.

Nadie dice nada, porque parece que todavía tiene mucho más material esclarecedor para regalar, entonces todos se ponen impacientes, ansiosos, y es cuando finalmente sentencia:

Porque muchachos, lo que sucede, y ustedes tienen que entender, es que la única realidad es la posverdad.

Y ya nadie sabe más qué hacer con tanta lucidez, casi que todos se caen para atrás del chapuzón de perspicacia que desparramó para distintos lados. Alguien quiere hacer un comentario, pero prefiere guardarse.

Por ahora, se elige esperar.

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