Obituario a un zapallo y a una hoja de otoño

Por Valentina Nicanoff

[OBITUARIO A LA HOJA QUE PISÉ]

Hacemos llegar nuestras conmiseraciones a Hoja de Otoño, fallecida ayer al atardecer, exactamente a las 18.35 horas en la plaza ubicada en la calle Sin Nombre.

Hoja de Otoño se encontraba ya en una edad muy avanzada y su cuerpo apareció caído del árbol principal, con arrugas que se esbozaban fundamentalmente desde la zona de la nariz, dificultándole la respiración, y extendiéndose luego alrededor de todo su ser.

Un testigo que estaba en el lugar a las 18.20 horas, anunció que la vio muy cómoda erguida sobre una rama, pero que poco a poco iba avanzando hacia el final de la misma, con la clara intención de arrojarse al vacío.

Los yuyos secos de la esquina comunicaron que Hoja de Otoño padecía de ideas suicidas, y se lamentaron al confesar que les fue imposible arrancarse de la tierra para ir a su auxilio, que incluso la noche anterior se habían rozado áspera y prolongadamente entre ellos para emitir melodías de consuelo, pero que Hoja de Otoño estaba, o bien negada a escuchar, o bien negada a vivir. –O bien, no tenía orejas. Sin duda, se trató de un absoluto–.

Pero no podemos constatar con certeza que fue un suicidio, porque aquella tarde fue de remolinos, como lo había anticipado el sistema meteorológico. Además, Hoja de Otoño carecía ya de voluntad física para sostenerse ante las irrupciones del viento.

Fue horrible la manera en que descubrimos a Hoja de Otoño. Una joven que jugaba al fútbol en la plaza, de repente sintió una incomodidad en sus zapatillas y se sentó en un banco a revisarlas. Hoja de Otoño fue hallada deshecha debajo de una zapatilla all star-converse-bordó-pie derecho-temporada primavera/verano-2010. Y enseguida se pasó el parte a la policía.

Hoja de Otoño, todas las plantas de la plaza Sin Nombre están de luto por usted, replegando sus flores y evadiendo a las abejas que las pretenden libar.

Hoja de Otoño, usted es, a partir de hoy, una fecha patria para los nenes que la extrañan.

hoja

[OBITUARIO AL ZAPALLO QUE CENÉ]

Nuestras condolencias al Señor Zapallo Anaranjado que todavía no ha sido dado a muerte. Nos apresuramos fervientemente en escribir el obituario antes de que su dueña lo corte con la cuchilla recién afilada.

Todo ha sido una secuencia de mala suerte para el Señor Zapallo Anaranjado. Esto quizás no habría sucedido si el afilador no hubiese tocado el timbre de su departamento a la hora 18.35 de esta misma tarde. La dueña –y quizás amante– se decidió a despuntar su cuchilla más prominente.

Suponemos que a las 19.10 horas el Señor Zapallo Anaranjado será rebanado en porciones pequeñas. Y luego, como si desdoblarse en aproximadamente ocho vidas fuese poco, lo mandarían a la hoguera de la sartén en compañía de otros “zapallitos”, y para hacer un “revuelto”, así expresó su dueña, con todo el énfasis de cometer el crimen pasional más silente.

Señor Zapallo, a usted lo saludan con mucho pesar los tomates de la heladera, la leche con nata y el kétchup.

Señor Zapallo, a usted lo despide también su madre tierra, que cada segundo se encuentra más húmeda de tanto llorar.

Señor Zapallo, usted le ha dado mucho al mundo vegetal. Y le dará todavía más al mundo humano.

Cierre los ojos, Señor Zapallo.

Otra vida adentro nuestro quizás lo esté esperando.

zapallo-vale

Relatos del libro El Nudo.

Editorial Botella al Mar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s